Después de haber estado enferma a inicios y mediados de febrero, la semana pasada comencé a incorporar aquellas rutinas que dejé a un lado para priorizar mi salud. Aunque estuve enferma intenté hacer el “mínimo esfuerzo” (concepto que menciono en mi post de Cómo sobrevivir días “meh”) en actividades como dedicar tiempo a meditar, salir a caminar para despejarme un poco, trabajar en proyectos personales y hacer algo de ejercicio aquellos días que comenzaba a sentirme mejor.
Ahora que ya estoy 100% recuperada, me he puesto a pensar sobre sobre la búsqueda contínua de querer tener “ese” balance en nuestras vidas todo el tiempo y de forma perfecta en distintas áreas de la vida: física, social, emocional, hobbies, salud mental, desarrollo personal, entre otras. Me puse a pensar en ese tema en particular porque noté que perdí “ese” balance porque decidí descansar y recuperarme cuando no me sentía muy bien y he estado preguntándome cómo recuperarlo. Después de darle muchas vueltas a este tema en mi cabeza, aquí les comparto lo que pienso al respecto.
Pensamos que debemos mantener “ese” balance todo el tiempo
Somos humanos y es normal que tengamos temporadas en las que todo marcha bien, sin muchos altibajos, y temporadas en las que sentimos que la vida nos está llevando por rumbos desconocidos que sólo traen descontrol y caos en nuestras vidas.

En ocasiones somos muy duros con nosotros mismos y queremos mantener todo bajo control todo el tiempo, lo cual, siendo honestos, es algo muy difícil de lograr porque parte de vivir es enfrentarnos a retos y situaciones que nos hacen salir de nuestra zona de confort para seguir creciendo y evolucionando y esto trae como consecuencia un desequilibrio porque nos exponemos a nuevas experiencias.
Pensar que debemos estar en un balance perfecto TODO el tiempo, no es realista. Creo que es importante ajustar nuestras expectativas y darnos permiso de vivir temporadas desordenadas cuando ocurren circunstancias fuera de nuestro control.

Vivir temporadas algo descontroladas no significa que no podremos recuperar lo que para nosotros es nuestro balance, sólo significa que hay que ser más comprensivos con nosotros mismos y con nuestros límites para no exigirnos demás.
Pensamos que debemos lograr “ese” balance que las redes sociales nos muestran
A veces cuando revisamos nuestras redes sociales vemos que muchas personas comparten su visión de “rutinas perfectas” o “balance vida-trabajo ideal” y quizás sentimos una presión indirecta en querer cumplir con ese estándar que estas personas están delimitando. Porque, si ellos pueden, ¿por qué nosotros no?

Admito que me gusta ver ese tipo de videos de “Rutina diaria para una mañana tranquila” o “Rutina de noche productiva” en YouTube. No sé, pero me gusta el formato de algunos de estos videos, la música, la edición y el estilo de filmación, además, de vez en cuando puedo tomar ideas que proponen para incorporar en mi día a día si es algo que siento podría ayudarme. Sin embargo, algo que debemos tener muy presente cuando vemos este tipo de contenido es que estos videos solo muestran una faceta de la vida de estas personas. Estos videos han sido editados y curados para ser difundidos a una audiencia que busca ver ese tipo de contenido con el propósito de obtener más views, likes o comments, lo cual ¡no tiene nada de malo! En especial si son personas que tienen su propio canal de YouTube e intentan obtener un ingreso con sus videos. Pero hay que recordar que, detrás de estos videos que muestran rutinas impecables y un balance de vida “perfecto”, hay una persona trabajando en ellos, una persona que, como nosotros, puede tener días difíciles y desordenados. Es fácil pensar que su vida es tal cual la muestra en redes sociales todo el tiempo, pero hay que recordar que al final, todos somos humanos y no conocemos la historia completa de estas personas.

Cada uno de nosotros es libre de decidir el tipo de contenido que queremos ver en redes sociales; lo importante es no perder de vista que “ese” balance de vida que podemos observar a través de publicaciones en redes sociales es único e individual porque está basado en las prioridades que cada uno de nosotros tenemos.
Después de compartir con ustedes estas ideas y pensamientos y haber googleado sobre este tema para obtener más información, creo que en aquellas semanas en donde estuve enferma y pensé que había perdido “ese” balance, en realidad nunca lo perdí. Viendo hacia atrás, considero que mi balance durante esas semanas era mover un poco la balanza hacia el lado del descanso y cuidado, era priorizar mi salud más que intentar mantener mis hábitos y rutinas a pesar de no sentirme bien.
Como he mencionado en otros posts, a veces lo que nos queda por hacer es ir con la corriente y dejar que el flujo de la vida nos vaya guiando en el camino que debemos seguir, dando lo mejor de nosotros sin llegar a extremos que pudieran dañarnos más que ayudarnos.

Creo que, entre más luchemos por lograr tener «ese» balance ideal en nuestras vidas, más difícil será alcanzarlo y realmente disfrutar los momentos que vivimos cada día. Si algo he aprendido es que el balance es un estira y afloje, es a veces decir «no» a ciertas cosas para dar prioridad a otras cuando lo necesitamos, es identificar lo que necesitamos personalmente para sentirnos en balance. Cada quién está viviendo su propia línea de tiempo, cada quién tiene situaciones laborales y personales distintas, dinámicas familiares y de pareja que son únicas y todo esto moldea el significado de lo que mantener un balance significa para cada uno de nosotros.
NOTA: Mientras investigaba sobre este tema del balance en nuestras vidas, me encontré con este artículo que me gustó mucho llamado “The Great Balancing Act: Why We Should Stop Striving for Perfect Work-Life Balance” y es de este artículo que seleccioné la frase de este post para compartir con ustedes.
Balance is really about making trade-offs iteratively and in the moment, based on our specific circumstances and what we regard as our individual priorities at the time.
Osato Evbuomwan