«No tengo tiempo para [inserte frase aquí]» | 2 razones por las que usamos esta excusa

Mi post anterior me hizo recordar que hacía tiempo (valga la redundancia) que quería escribir sobre la típica frase que escuchamos decir a quienes nos rodean o que muchas veces nosotros mismos hemos utilizado en algunas situaciones: “No tengo tiempo para <<inserte frase aquí>>”.

Cuántas veces hemos escuchado o dicho algo como: “No tengo tiempo para hacer ejercicio”, “No tengo tiempo para preparar comida”, “No tengo tiempo para salir”, “No tengo tiempo para leer”, “¡No tengo tiempo para dormir!”… en fin… una lista infinita de actividades para las cuales decimos no tener tiempo. Y es que, resulta sencillo atribuir al tiempo la culpa de que no hagamos ciertas cosas… es fácil tener una excusa que “nadie” puede refutar porque simplemente: “no tenemos tiempo”.

Recuerdo que al inicio de mi carrera, veía a todo el mundo (incluyéndome a mí) correr de una clase a otra, trabajar en tareas y luego continuar con trabajos en equipo o proyectos y escuchaba bastante eso del “No tengo tiempo”. Estoy segura que en ese momento el “no tengo tiempo”, al menos en mi caso, aplicaba a no salir con amigos de vez en cuando, no ir por un café, preferir quedarme en casa a ir a alguna reunión familiar… porque como estaba mentalizada de la gran carga de trabajo que tenía y al hecho de que el tiempo se me estaba yendo, prefería priorizar lo académico. Y es aquí la palabra clave que buscaba mencionar: priorizar. 

Acabo de dar ejemplos de ocasiones en las que decía decía que “no” a ciertas actividades por el tiempo, y, estoy segura que en ese entonces era lo que debía hacer y algo que me tocaba experimentar porque mi enfoque y prioridad, sobre todo al inicio de la carrera, era lo académico. Tenía una beca que mantener, lo cual implicaba conservar mis calificaciones con el promedio establecido y hacer servicio becario y, además de eso, quería darme tiempo para obtener experiencia trabajando en el laboratorio. En ese momento no era que “no tuviera tiempo” para algunas cosas, era más bien que mis prioridades eran otras y dedicaba tiempo a aquello que consideraba una prioridad.

Con el paso del tiempo, fui madurando, viviendo nuevas experiencias y cambiando. Esa transición de comenzar a ver la vida con otros ojos hizo que fuera comprendiendo esa frase de “No tengo tiempo” de distinta manera. Comencé a rechazar el aceptar como excusa el no tener tiempo para algo; desde mi perspectiva, el decir que no tenemos tiempo para algo puede ser por dos razones:

  1. No le damos la prioridad que merece
  2. No definimos una fecha y hora para dedicarle tiempo a eso que postergamos o evitamos hacer por la “falta de tiempo”

Si bien estoy consciente de que en la vida pueden haber circunstancias que nos hagan perder el “control” o el “orden” para definir nuestras prioridades, también creo que está en nosotros hacer pequeñas acciones para ajustarnos a estos cambios y mejorar en cómo manejamos nuestro tiempo.

Como mencioné en mi post de “Cómo sobrevivir días “meh”: “[…] Acciones que vemos como diminutas pueden hacer una gran diferencia”. Si “no tenemos tiempo para hacer ejercicio”, ¿por qué no darnos un espacio de 10 min en nuestro día para hacer algunos ejercicios de movimiento? Si “no tenemos tiempo para salir con un amigo/a”, ¿por qué no definir un día que se nos acomode y separarlo para pasar tiempo de calidad con ese amigo/a? Quizás no nos damos cuenta, pero estos pequeños cambios realmente generan un gran impacto con el paso del tiempo. 

Desde hace unos años opté por dejar esa frase de “No tengo tiempo” a un lado y mejor introduje la frase de “No me he dado el tiempo”. Está en nosotros manejar el tiempo, el tiempo no debe controlarnos y no debe ser tratado como el culpable de que hagamos o no ciertas acciones. Hay que priorizar y agendar espacios de tiempo en nuestro calendario para enfocarnos a lo que queremos lograr… porque una cosa es segura, el tiempo es un recurso valioso que no podemos recuperar, así que hay que aprovecharlo lo mejor que podamos.

El tiempo es nuestro recurso no renovable más valioso, y si queremos tratarlo con respeto, debemos establecer prioridades. 

Albert-Laszlo Barabasi
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